Un día desapareció simplemente
pero antes me miró con esa expresión
de fatiga y desconsuelo profundo
me dice que uno de estos días va a desaparecer
porque nadie la ha sabido amar
como ella nos ha amado a nosotros.
(Esta vida se edificó sobre los cimientos del bienestar
pero a través de los siglos el bienestar fue de unos pocos.
Esta es la vida que es infinitamente triste y agria
donde se encuentran vestigios remotos de alegría
al rededor de los árboles, los silencios, las melodías importantes
en las palabras oportunas, la unión, los lazos que persisten.
Esta es la vida infinitamente triste
la que me corresponderá destruir para volver a edificar
sobre los cimientos del bienestar de mis amados
y no del propio.
A ellos los haremos ver una esperanza más verdadera
para que así comprendan, y ojalá recuerden
que para ellos la vida es brillante y provechosa
lo infinitamente triste que fue el pasado
y que ojalá nos recuerden a nosotros.)
jueves, 2 de mayo de 2013
sábado, 13 de abril de 2013
martes, 26 de marzo de 2013
sábado, 23 de marzo de 2013
jueves, 24 de enero de 2013
De todas las palabras siúticas que se me salen, siempre encontré que es el colmo de siútico el "para" en lugar del querido "pa'". Parece que la mayoría de las niñas lo usan en circunstancias siúticas para denotar utilidad siútica, por lo que me cae del terror imaginar que a mi se me escuche una barbaridad así en cualquier contexto, en presencia de individuos siúticos o no.
No fue hasta que a autoridad eclesiástica me amonestara por decir "pa'" en vez de "para", que fui consciente plenamente del pánico lingüístico.
Es que no puede ser, no puede ser que después de haber dado las gracias por todo lo que da lo mismo en el rito matutino del colegio de monjas me hayan dicho: "Oiga Aceituno, para la otra, tiene que decir "para" y no "pa'" porque recuerde que esta es una instancia formal".
Ahora sé que lo que debí haber respondido en ese entonces tenía que haber sido un comentario del mismo nivel, a la misma altura en cuanto a contenido y relevancia, tratándose del famoso registro siútico. Algo como...
"Hermana, si usted me censura el habla por la diferencia de dos letras, ¿debo entender que su persona le falta infamemente el respeto a nuestro santo, santo, santo padre el Papa? ¡¿Por qué, por el amor de Dios, osa llamarlo de esa manera y no como corresponde, es decir, PARA PARA?! Mejor, métase usted el para por su santa raja."
jueves, 27 de diciembre de 2012
Al final, me quedan y siento las cenizas de aquí dentro, un polvillo fino que jamás se ha ido realmente de mi piel, de las pestañas, de la nariz.
Me queda grande este traje, me queda chico el espacio, y las canciones no son nuevas. De la misma soledad y aislamiento en el frío de todas las madrugadas llenando el mismo vacío hueco.
Intento explicar lo vital que es para mí compartir cuando algo cala profundo y es de índole visceral en el cuando y el cómo. Compartir. Y en el ambiente tan secundario que se vuelve, porque al compartir sólo hay la voz del otro, los movimientos, la respiración, el brillo de los ojos. Después tomar el silencio y tornarlo en algo físico. Un arrullo, un abrazo, un roce, un beso, una caricia, como para recodar que no sólo estamos hechos de dolor, fracasos, momentos tristes y sufrimiento, sino que podemos provocar una vibración real y concreta que es válida y cálida, lo que nos permitió sobrevivir desde que descansamos en el pecho de nuestras madres. Recordar que también somos indefensos ante la complejidad de la abstracción del pensamiento y volvernos pura naturaleza, junto al otro, pura intimidad. Mezclar nuestras historias, y por fin dejar de sentirnos solos y únicos, ver el reflejo de un vaivén de emociones frente a nosotros, como para quitarnos las espinas de la garganta y conocerlo, verlo ahí, enfrentarlo.
Pero pareciera que los más importantes no lo comprenden.
Cada vez es más difícil hallar estos momentos, es decir, cada vez me vuelvo más indiferente, más retraída, más resignada a la tristeza y la vejez, la inactividad y la agresión. Mientras más voy sintiendo, menos puedo comunicarlo, menos me comprenderán.Cada vez es más difícil ser feliz.
Ahora, como la tormenta ya pasó (diciéndolo en tono de "ojalá!!") el cielo no descubre al sol tan aprisa como quisiera. Estas nubes que bien las sé, incluso más que a mi propio ser, no se irán de mi pecho hasta que... Hasta que... No lo sé.
Ahora
Cuando cierro los ojos
Ya no oigo al agua correr.
sábado, 22 de diciembre de 2012
¿Ahora quién vela el fuego,
quién lo ha machacado
quién sabrá avivarlo?
No es que lo busque
entre historias y poemas
en la añoranza y los cielos.
¿Quién hace el invierno
cuando antes hubo luz
y quién me hiela los dedos
cuando afuera está el sol?
¿Quién endurece mi rostro
cuando la palabra es buena
y quién hace las lágrimas
cuando lo bello existe?
Es que me lo han arrebatado
Es que ya no está
Ya no estoy.
quién lo ha machacado
quién sabrá avivarlo?
No es que lo busque
entre historias y poemas
en la añoranza y los cielos.
¿Quién hace el invierno
cuando antes hubo luz
y quién me hiela los dedos
cuando afuera está el sol?
¿Quién endurece mi rostro
cuando la palabra es buena
y quién hace las lágrimas
cuando lo bello existe?
Es que me lo han arrebatado
Es que ya no está
Ya no estoy.
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